El actor no está vivo en la escena.

Sé que el título es contundente, pero cuanto antes comprendamos esta afirmación, antes podremos pasar a desarrollar un personaje. Muchos son los actores que he conocido y me han hablado de lo importante de la espontaneidad en escena, y estando de acuerdo con la afirmación, es importante matizar que esa espontaneidad debe ser del personaje, nunca del actor.
Realmente la espontaneidad, o mejor dicho la pretendida espontaneidad es fundamental para un buen trabajo actoral. Y digo pretendida porque esa naturalidad debe surgir siempre del personaje, nunca del actor.
Antes de seguir me gustaría aclarar algo; ser natural, espontáneo, sincero, ante la cámara no es rascarse los huevos o poner «cara de nada». Desconozco de donde salió esa corriente pero lo cierto es que me he encontrado a más de un actor pretendiendo ser natural a base de rascarse las pelotas y adoptar una pose de indolencia que, en absoluto resultaba sincera.
Dicho esto vamos a aclarar por qué la espontaneidad del personaje es la deseable y no la del actor.

Mi amigo y estupendo actor Javier Gurruchaga, todo un maestro de la naturalidad.

Mi amigo y estupendo actor Javier Gurruchaga, todo un maestro de la naturalidad.

Supongamos que hoy se ruedan los planos generales de tu escena, estás contento, relajado, además la Navidad asoma ya a la vuelta de la esquina y a ti te encantan esas fechas, así pues tu interpretación la tiñes de tu espontánea alegría. Precisamente por las fiestas se interrumpe el rodaje una semana, regresamos en enero, el reencuentro con los compañeros debería ser divertido, comentando la fiesta de Nochevieja y… Y resulta que para ti han sido las peores Navidades de tu existencia. Tu pareja se largó con otra persona el día de Navidad y para colmo tu gato ha decidido irse a ver mundo y desde el día treinta no le has vuelto a ver el pelo. Sí, todo es una mierda. ¡Pues bien, ahora vamos a rodar tus planos, tus primeros planos de aquel plano general que tan espontánea y risueñamente interpretaste hace diez días! ¿Qué hacemos? ¿Seguimos adelante añadiendo tu espontaneidad al personaje…?

Ojo, al revés tampoco. Todos tenemos malos días, ¡no los lleves al personaje! ¿Te agobia la escena? ¿No te encuentras cómodo en ese escenario? ¿Es incómoda la ropa de tu personaje? Pues no queda más remedio que… ¡interpretar!
Nunca contagies a tu personaje de tus emociones, si decides ser espontáneo, ¡que lo sea el personaje, nunca tú! El actor no está vivo en la escena, el personaje sí.

¿Y cómo podemos llevar a cabo este trabajo? Leyendo, releyendo y volviendo a leer una y otra vez el guión. Así podrás conocer qué lugar ocupa el personaje en la historia. Lee con detenimiento no solo tus frases, también lo que el resto de personajes dicen de ti, ¡así podrás conocer qué efecto provoca en ellos! Solamente así podrás preguntarte en cada escena, ¿cómo reaccionaría mi personaje en este momento ?

Un asunto importante que no quiero dejar pasar sobre la importancia de leerse y releerse el guión es que el actor debe aprender a desconocer. En ocasiones me he encontrado con actores cuya actuación, desde el principio de la película, estaba afectada por un cierto dramatismo que para nada tenía que ver con la escena en cuestión. Tras hablar con él y reflexionar me di cuenta de que el problema estaba en que el actor ya conocía el trágico final de su personaje, ¡y ese pesimismo lo había llevado incluso a escenas que estaban escritas con una carga enorme de comicidad!
En la película TITANIC, de James Cameron, el actor Leonardo DiCaprio hace un extraordinario trabajo. Su personaje, Jack Dawson, es un tipo vital, lleno de fuerza, determinación, energía y ganas de vivir, ¿os imagináis que DiCaprio, conociendo el horrible fin de Jack, hubiese contaminado al personaje de tragedia? ¡La película habría fracasado porque, precisamente, lo que nos lleva a amar a Jack es su vitalidad, y lo que nos hace llorar desconsoladamente es su final! ¡Ningún hombre tan lleno de ganas de vivir merecía ese destino!
Tenlo presente; tú conoces como acaba la historia, tu personaje, no. Adapta las reacciones del personaje a cada escena «olvidando» el final de la película.

En fin, por hoy no os quiero cansar, si os gusta no dudéis en compartir, seguro que a algún amigo le puede dar ideas para su próximo papel.

 

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