EL DIARIO – Volver a empezar.

Volver a empezar.
No, no te has equivocado, amigo internauta, no estás en la sección de críticas de alguna revista on-line, de hecho el título no tiene mucho que ver con la estupenda película del señor Garci, nada en apariencia aunque si, quizás, en trasfondo. De nuevo, estamos rodando. Haciendo cine. Invirtiendo nuestra existencia en darle forma a un sueño largamente acariciado y, seguro estoy, presente en toda alma humana: crear.

Volver a empezar.
Si, reencontrarte con el equipo técnico con la certeza, casi matemática, de saber que no habrá plano que se resista pues cuentas con un estupendo plantel de personas que se encargarán de darle forma física a lo que, hasta el momento, solo era niebla en tu cabeza.

Volver a empezar.
Contemplar a tus queridos personajes, Rebeca, don Jesús, Patricia, Alberto… cobrar vida gracias al empeño, la profesionalidad y la seriedad de ARTISTAS como Raquel Burbano, Javier Páez, Lara Corrochano y Julian Teurlais.
Amigo lector, la emoción de ver, por vez primera, a esos, nuestros “hijos” respirar, moverse, reír, llorar es incomparable, inenarrable.

Volver a empezar.
Hace poco más de un año comenzaba nuestra andadura. Han sido tantos momentos de magia que uno tiende a pensar si existirá algún límite en esto de soñar, porque si lo hay, volveremos a empezar para, rebasándolo, seguir soñando, soñar que… volvemos a empezar.

Otro momento inquietante del cortometraje.

Otro momento inquietante del cortometraje.

Hoy me he descubierto a mí mismo, rememorando estos últimos meses y me he sentido tremendamente agradecido.

Por ello, GRACIAS, a todos los que hacéis posible esta vida. Y ya que mi, muy querido compañero, Mario Bravo, se ha ocupado de mostrar su gratitud a los mortales, yo voy a hacer lo propio con los inmortales: nuestros personajes que, de un modo u otro, tanto bien nos han hecho.

A Paco y a Ana, aquella pareja que tantas horas nos hicieron pasar en la sala de montaje, por intentarlo, a Alex Jiménez por su simpática altivez, a Manuel Hernáez, tan humano como humilde, a Sandra, cuya socarronería hubo de pesarle por siempre, a Isabel, torturada por toda la eternidad… a todos ellos: gracias por seguir ahí, en EL OTRO LADO.

A Rosario Mata, por dejarnos atisbar un retazo de su oscura y perturbadora existencia, a su hermana, Consuelo que sobreponiéndose al mal reinante, trató de que el bien triunfase y que tan caro le salió, a Verónica Brapa por su inocente lozanía, al padre Emilio por atemorizarnos de un modo tan feroz, al pobre de Nemesio, que nos hizo sentir el ahogo de la inmortalidad, al enterrador, tan miserable como beato, a todos: gracias por permitirnos escudriñar en EL POZO.

Y por último, de momento, a Rebeca y Marco, por su amor inmortal, a don Jesús Requena, genio y figura, a Patricia, por entender la verdadera amistad, a Alberto, que tan odioso se hizo, a Pepe, por mostrarnos que aún quedan españoles de raza. A todos, también, gracias por dejarnos espiar EL DIARIO.

Óscar Parra de Carrizosa.
Director