¿Es de verdad la emoción en un actor? ¡No pongas caras!

Sigo con estas pequeñas postales para actores, hablando de la interpretación y sus «secretos».
La emoción en el cine. A mi parecer el actor sí debe sentir una emoción real (o al menos algo muy parecido) para que al espectador nos llegue. El problema principal es que, desde niños, nos adoctrinan para que anulemos la expresión de nuestras emociones. Tony Barr, maestro de actores, nos recuerda que todos los bebés nacen libres y por ello si tienen frío lloran, si tienen hambre lloran, si algo les gusta se ríen, ¡no necesitan un coach para expresar esas emociones! Pero el paso de los años y el adoctrinamiento del que somos presa, nos enseña que llorar en público o reírse a carcajadas o enfadarse visiblemente, es algo feo que no debemos mostrar a los demás, que eso de las emociones es preferible mantenerlo adormecido.

Así las cosas es obvio que el actor tiene que volver a despertar esas emociones. ¿Y cómo podemos resucitar esa emoción? Desde luego no como muchas escuelas inculcan a sus pupilos, mediante la reiteración de frases. El hecho de repetirse mentalmente «yo quería mucho a mi abuela, yo quería mucho a mi abuela, yo quería mucho a mi abuela» no nos va a provocar la menor emoción, sin embargo, un aroma característico, un sonido claramente identificado con la abuela, lo hará. A mí, por ejemplo, me invade una agradable sensación de nostalgia cuando me llega el olor de una lumbre en invierno. ¡Desde luego me provoca mucha más emoción eso que repetirme cien veces «mi adolescencia fue bonita». Queridos actores, buscad olores, imágenes, sonidos, que os traigan determinadas emociones porque eso, os hará sentir. Aunque hay que tener cuidado, la emoción por sí misma no sirve para realizar una buena interpretación; es necesario que exista una respuesta física de nuestro cuerpo.
Respuesta física que acompañará a la emoción, pero que tampoco, por sí misma y en solitario, nos sirve. ¿Y cómo tengo que expresar esa emoción dándole forma de respuesta física? ¿Debo expresar emociones con el rostro? NUNCA. No interpretes con tu rostro, no «pongas cara de», ¡tu rostro está muy conectado a todo tu ser, no hace falta que tú te preocupes por interpretar con tu cara! Y si lo haces te irá mal en el cine. Un primer plano, incluso un plano medio, amplifica enormemente todo y si tú te ocupas de mostrar tu emoción con  el rostro pueden ocurrir dos cosas.

  1. Que tu cara exprese una emoción que no estás sintiendo, y por tanto el espectador lo perciba como falso. Somos un todo, si tu cara dice una cosa pero tu cuerpo dice otra, el espectador lo captará y resultarás poco natural y falso.
  2. Que tu cara amplifique una emoción que sí estás sintiendo, y por tanto el espectador lo perciba como grotesco. ¡Es como echarle más sal a una comida que ya está salada!

No. No pongas cara, no uses tu rostro para interpretar, él está íntimamente conectado a tu persona, déjalo que trabaje solo, tú céntrate en sentir esa emoción. Dicen que la cámara es capaz de filmar el pensamiento; y verdaderamente así es. Al final la clave está en interpretar lo que de verdad sientas, no exageres, no muestres algo que no estás sintiendo. En resumen, interpreta con sinceridad, si no lo sientes, no lo muestres.

El extraordinario actor Alfonso Delgado, muestra una emoción auténtica.

El extraordinario actor Alfonso Delgado, muestra una emoción auténtica.

Esto me lleva a uno de mis últimos rodajes en los que uno de los personajes tenía que llorar en diversas escenas. Pues bien. No derramó una sola lágrima, sí, todos escuchábamos sus palabras entrecortadas, sus moqueos y sollozos, pero no vimos una sola lágrima. ¿La razón? No estaba sintiendo pero decidió interpretar un sentimiento que no era real, ¿el resultado? Un plano general para disimular el artificio porque el público no es imbécil y nadie llora en seco, al menos en nuestro planeta. Hay mecanismos externos para provocar el lagrimeo, Vicks Vaporub, mentol y otros trucos que harán que llores, y eso puede ayudar pero sigue sin ser verdad. Cuando un ser humano llora, los ojos se humedecen momentos antes, la nariz enrojece ligeramente, en fin, hay una serie de pequeños cambios físicos que no hay truco en el mundo capaz de igualar. Así las cosas, si no lo sientes, simplemente, no lo interpretes.

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