La comedia tiene bigote y poco pelo: José Agustín Durán.

Fue una noche del pasado verano, estaba un servidor bregando por esos facebooks de Dios cuando reparé en un vídeo que algún paisano había colgado.
Como estaba grabado en un olivar, y uno atesora con orgullo sus aires de pueblo, me picó la curiosidad. Comencé a reproducirlo y de repente no podía parar de reírme.
Un tipo ataviado con gorra, pinta de gañan y con un acento que se me hacía más que familiar, le pedía explicaciones a Dios sobre las chicharras preguntándose la utilidad del bicho…

Mis queridos José Agustín Durán y Zack Molina en una escena de RE-EMIGRANTES.

Mis queridos José Agustín Durán y Zack Molina en una escena de RE-EMIGRANTES.

Por entonces andaba completando el reparto de RE-EMIGRANTES; ADIÓS MADRID QUE TE QUEDAS SIN GENTE, y se me ocurrió que este individuo, un tal José Agustín Durán encajaba perfectamente con el humor manchego, en ocasiones macarra y chabacano, que estaba buscando. Así pues le escribí. Al rato me contestó, por la mañana nos «echamos el teléfono» y a los pocos días fuimos a conocerle a la Mancha mi Gema y un servidor. Naturalmente el personaje de los vídeos es eso, un personaje, la persona resultó ser un señor encantador, educado y amable, de esos que dan ganas de llevártelo debajo del brazo a tu casa. Al principio le ofrecí un papel no muy grande. Al mes ya estaba el tío listo para dar vida a uno de los protagonistas, Damián Briones en RE-EMIGRANTES.

José Agustín Durán junto a Fernando Esteso y a Álvaro Palomo en otro momento de RE-EMIGRANTES.

José Agustín Durán junto a Fernando Esteso y a Álvaro Palomo en otro momento de RE-EMIGRANTES.

Hoy, dando los últimos retoques al montaje definitivo de la película ya puedo decir que José Agustín Durán es un ACTOR MAYÚSCULO, uno de esos que te encuentras muy pero que muy pocas veces en la vida.
Generoso con los compañeros, intuitivo, creador de personajes, con un gran sentido del espacio en cámara y cómico. Jodidamente cómico.

Ayer veía la película con mi agente de ventas, un tipo más serio que un funeral de la mafia, y el hombre me hacía parar la película y repetir alguna escena porque sus propias carcajadas le impedían escuchar algunos diálogos. Y uno de los culpables de ello es este señor calvo y con bigote que responde al nombre de José Agustín Durán, «Agus», y que se ha ganado por derecho propio, un sitio perenne en mi filmografía y un hueco para siempre en mi corazón.

Os dejo con el vídeo de las chicharras a través del cuál nos conocimos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.